Matemática
y protestas
A lo mejor no nos guían los mejor preparados
Víctor
Buján Delgado
Educador
mvbujan@yahoo.com
Como hace un año,
asistimos al espectáculo de los furiosos ataques contra las pruebas
nacionales y el examen de bachillerato, especialmente el de Matemática,
y leemos las mismas declaraciones de dirigentes gremiales. Según
estos, algunos miembros de la División de Control de Calidad
del Ministerio de Educación Pública (MEP), son personas
perversas, que luchan porque fracase el mayor número posible
de estudiantes. Esta grave acusación carece de fundamento. Los
presidentes de la República, los miembros de todo Consejo de
Gobierno y los funcionarios de Educación desean vivamente dar
buenas noticias al país en cuanto a promoción. A lo mejor,
preferirían un director de Control de Calidad regalón
y complaciente, en vez de uno justo y recto.
El eximio profesor
don Abdulio Cordero reveló en 1985 que las progresivas simplificaciones
y reducciones de nuestros programas de estudios, generadas por bajas
promociones y protestas estudiantiles y sus familias, arranca en el
año en que comenzó la Primera Guerra Mundial. Lo nuevo
en la actualidad es que algunos líderes gremiales se han dedicado
a ayudar y respaldar, a cualquier precio, a los estudiantes que no aprobaron
los exámenes.
Competentes
e incompetentes. He examinado la “Prueba Ordinaria Diurna,
Matemática” para tercer ciclo, elaborada por la División
de Control de Calidad del MEP y, en mi opinión, dicha prueba
está correctamente preparada, es fácil y libre de las
trampas y defectos que los dirigentes gremiales denuncian. Esta prueba
es muy fácil a la luz de las taxonomías de objetivos más
conocidas como, por ejemplo, la B Bloom y contiene, a mi juicio, un
número muy grande de preguntas que se refieren a trabajo rutinario
(“carpintería”) con expresiones algebraicas. Las
hay de dividir un binomio entre un monomio, de aplicar de manera inmediata
y directa las reglas sobre exponentes fraccionarios y negativos, de
obtener el número representado por una expresión con literales,
etc. También las hay que constituyen un verdadero insulto a la
inteligencia de un muchacho aplicado de noveno año, como la número
siete, en la que se pide restar 2,3333…menos 3,1111…En
pocas palabras contienen mucha carpintería algebraica y pocos
o ningún problema no rutinario o problema proceso. De las 60
preguntas, el primer problema con enunciado es el número 12 y
se trata de un problema sumamente elemental. El próximo problema
con enunciado viene en la página 26. La 30 y los restantes problemas
sencillos de geometría plana. En la número 34 el estudiante
debe mostrar simplemente que conoce el significado de: altura, bisectriz,
mediana, mediatriz. Todo esto me hace pensar, que cometemos un grave
error en perjuicio de la educación si asumimos que todo estudiante
es un buen estudiante, que todo profesor es un profesor competente y
que todo padre de familia es un buen padre de familia.
Errores
de concepto. La persona que visite la página de Internet
www.apse.or.cr encontrará parte del cuestionario que comentamos
y que se aplicó a estudiantes del tercer ciclo. Contiene, resueltas
y explicadas, las preguntas que la APSE encuentra objetables, de modo
que todo estudiante que perdió el examen de Matemática
puede “bajar” el documento, imprimirlo, calzarlo con su
firma y presentarlo al MEP como si fuera el texto de su propio reclamo.
Estamos seguros de que fue un o una colega profesor de Matemáticas
escogido por el APSE quien elaboró las resoluciones explicadas
detalladamente, pero nos parece que la Asociación se tomó
el trabajo de buscarse un profesor de los más competentes, ya
que algunas resoluciones contienen errores de concepto de Matemáticas
que no le consentiríamos a ningún estudiante de noveno
año. En una palabra, a lo mejor no somos guiados por los mejores
preparados.
Ruego a las personas
que conozcan los nombres de esos individuos malvados que, desde la División
de Control de Calidad , se empeñan en perjudicar a nuestros estudiantes
en sus exámenes de Matemática, que los entregan a la Fiscalía
General.