Desastre
en Matemática
Danilo
Rojas Poveda
Presidente APSE
Al leer el Editorial
de La Nación del 23 de noviembre del 2004, no puedo
más que “asquearme” del pensamiento irracional y
totalmente acomodaticio a favor del Gobierno de parte de este medio
de comunicación. Sin tan siquiera analizar lo que se escribe,
el editorialista arremete contra la posición de los padres de
familia, estudiantes y educadores.
Sobre los padres
simplistamente argumenta que ejercen la política del “pobrecito”,
pero, por el contrario, lo que hacen en este caso es cumplir con el
deber de acompañar a sus hijos e hijas en la defensa de sus derechos,
con lo cual les educan de la forma correcta. Esto debe preocupar a La
Nación, pues si los jóvenes aprenden que su justa
lucha, debidamente organizada y participativa, les otorga los frutos
que merecen, les podría estar mostrando el camino para alcanzar
la verdadera justicia social en nuestro país, hasta les podría
empujar a luchar por más cupos en las universidades estatales,
becas, fuentes de empleo digno y tantas otras causas justas propias
de su sector.
Motivo
de deserción. En la mención de la APSE, reiteramos
la posición de que estas pruebas se hacen con la única
intención de perjudicar a los estudiantes y poner en duda el
nivel profesional de los docentes. Además, estos exámenes
solamente logran que los estudiantes deserten del sistema educativo
y pasen a engrosar el cúmulo de los trabajadores informales o
mal pagados y, más aún los están preparando para
servir de mano de obra barata a las transnacionales en el marco del
TLC con Estados Unidos.
También
el editorialista deja entrever su irrespeto al pensamiento ajeno, resulta
que cuestionar este tipo de pruebas es no tener “juicio crítico
ni pretender esforzarse o ser capaces de razonar, abstraer o deducir”.
El pensamiento desastroso es el de este diario, que no permite el cuestionamiento
del sistema y propicia el adormecimiento del los jóvenes. Según
La Nación, el ideal del desarrollo intelectual de un
muchacho o una muchacha es aprobar un examen, con la materia de tres
años, resuelto en tres horas. de tipo memorístico y muy
mal preparado.
Fuera de
contexto y obsoleto. Lástima que no se investigó,
como corresponde a un periodista honesto y profesional, cuál
fue la realidad de estas pruebas: un examen que, antes de eliminar los
10 puntos concedidos, no lograron aprobarlo ni el 1% ç, que prácticamente
ningún estudiante logró finalizar en el tiempo previsto
y que docentes, tanto de secundaria como de universidades, han cuestionado.
Pero ahondemos más, ¡para que han servido estas pruebas?
Es mentira que mejoran la calidad de la educación, solo han eliminado
el derecho del docente a evaluar el desarrollo de sus estudiantes, se
deja sin efecto los criterios actuales del reglamento de evaluación
del MEP, donde se valora el trabajo cotidiano como aspecto fundamental;
por lo tanto, tenemos un modelo de enseñanza y evaluación
para el aula y otro para control de calidad, este último fuera
de contexto y obsoleto.
Señores
de La Nación, ¿en qué momento ustedes
nos permitirán a los docentes informarle al país de la
realidad en que se desenvuelve la educación de muchos jóvenes
de escasos recursos, principalmente de zona rural?. Informen del incumplimiento
del MEP de las políticas que dicen defender con el convenio centroamericano
o del irrespeto a las condiciones de igualdad de oportunidades garantizadas
por ley.
Señores
de La Nación desenmascaren a los verdaderos responsables
de los problemas de la educación nacional, no luchen por más
injusticias; al contrario permitan la defensa del derecho a una educación
de calidad para todos los costarricenses.